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Por miedo al contagio, cayeron las consultas médicas, se pospusieron estudios y se suspendieron tratamientos. Las consecuencias de todo eso podrían ser más graves que las del covid-19.

“Los pacientes tienen derecho a tener más de una enfermedad”. En medio de la pandemia del nuevo coronavirus, este viejo latiguillo médico adquiere una dimensión particular. Los especialistas alertan que se están desatendiendo las afecciones «no covid-19» y que eso puede traer consecuencias. Graves. Solo un ejemplo: un trabajo de la Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) indica que, de mantenerse la actual situación de subatención hasta octubre, podría haber en el país entre 6.000 y 9.000 muertes adicionales por afecciones cardiovasculares.

Hay quienes advierten que podría haber más muertes adicionales «no-covid» que las causadas por el nuevo virus (hasta este viernes había cerca de 1.000 fallecimientos por covid-19).

Algunos de los efectos colaterales del coronavirus en la salud ya comenzaron a verse. Según el relevamiento mundial Stent-Save a Life, del que participa la Argentina (a través de la SAC, la FAC y el CACI), en nuestro país se duplicó la mortalidad intrahospitalaria por infarto entre el 20 de marzo y el 31 de mayo con respecto al mismo período de 2019. Los decesos en ese período del año pasado alcanzaron al 5,4% del total de las personas con infarto que ingresaron en alguno de los centros hospitalarios de la Argentina que participan del relevamiento, mientras que la cifra durante la cuarentena alcanzó al 10,9% de los pacientes. Esto equivale a unas 531 muertes que se podrían haber evitado.

El problema es global. En Estados Unidos, hubo más de 44 mil muertes por encima de lo normal en Nueva York y en Nueva Jersey entre mediados de marzo y el mes de mayo, publica The New York Times. Si bien el covid-19 fue la causa principal, también fallecieron más personas por enfermedades cardíacas, diabetes y Alzheimer que en el mismo período en años anteriores. En Italia, la interrupción de la atención en patologías graves, como el cáncer y las enfermedades del corazón, “podrían causar más muertos que el coronavirus”, afirmó Pierluigi Marini, presidente de los cirujanos hospitalarios y primario del hospital San Camillo, uno de los más grandes de Roma.

Todos estos números son, en realidad, un reflejo de lo que nos pasa a cada uno de nosotros. ¿Hace cuánto no vas al médico? ¿Dejaste de hacerte algún estudio? ¿Largaste los medicamentos que venías tomando?

En un relevamiento realizado para Clarín por la Universidad Abierta Interamericana (UAI) en Capital y el Gran Buenos Aires, un 50% de los encuestados dijo haber pospuesto alguna consulta o práctica médica debido a la pandemia. A la vez, el 39% adelantó que no iría a un centro de salud aunque estuviera sufriendo un dolor o una molestia inusuales.

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¿Las causas? Son varias, pero hay una muy fuerte: el miedo. “Me paraliza. Como el coronavirus es algo invisible, me da mucho miedo meterme en los lugares. Me da como pánico”, cuenta Andrea Bozzuto (48). Lo que ella siente, muchos lo comparten: el 31% de los encuestados por la UAI cree que los centros médicos son lugares con riesgo de contagio.

Otra preocupación es cómo movilizarse. A partir de este viernes, solo los trabajadores esenciales podrán usar el transporte público; eso excluye a quienes deben viajar para hacer una consulta médica. De hecho, el 17% de las personas (según el informe de la UAI) no fue al médico por cumplir con las restricciones para salir de su casa o circular.

Ante eso, Oscar Mendiz, de la Fundación Favaloro, fue contundente: «El mensaje desde el Gobierno hay que clarificarlo un poco más. Está bien quedarse en casa, pero si [el paciente] tiene que ir al hospital por un dolor de pecho, no puede faltar. Porque, si no, se va quedar en su casa y se va morir infartado».

La cámara Adecra-Cedim (que nuclea a clínicas, sanatorios y centros de diagnóstico de todo el país) señala que la abrupta manera en que se previeron recursos para atender la pandemia queda reflejada en la fuerte caída de las consultas e intervenciones por razones «no covid-19». Al relevar 32 centros de salud de sus empresas asociadas la entidad constató entre abril de 2020 y abril de 2019 muy fuertes caídas en muchas prácticas y tratamientos. Por ejemplo, las cirugías generales bajaron de 19.600 a 5.205, un 73%. Desde Adecra-Cedim señalan que en junio la tendencia comenzó a revertirse, pero partiendo desde un retroceso muy fuerte.

Cardiología

La Sociedad Argentina de Cardiología (SAC), la Federación Argentina de Cardiología (FAC) y el Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI) expresaron su preocupación por el riesgo de aumento en la mortalidad cardiovascular de los argentinos debido a la falta de consultas.

En un comunicado emitido en conjunto, mencionan un trabajo de investigadores argentinos publicado en la revista Medicina. Allí se afirma que, de mantenerse este menor control de los factores de riesgo cardiovascular entre abril y octubre de 2020, podrían producirse hasta 10.500 nuevos casos prevenibles de enfermedad cardiovascular.

El instituto Fleni hizo una encuesta entre más de 10.000 personas en la que indagó sobre los factores de riesgo y la conducta ante la aparición de síntomas de un ACV. El 76% dijo no haber realizado sus controles médicos habituales desde que comenzó la cuarentena.

“Recomendamos enfáticamente que ante cualquier duda no dejen de contactarse con su médico o sistema de salud, ni de solicitar asistencia urgente o —en su defecto— concurrir a la guardia médica más cercana”, sostiene Diego Grinfeld, presidente del Colegio Argentino de Cardioangiólogos Intervencionistas (CACI).

Según el especialista, sí o sí tenemos que ir a un médico ante la aparición de síntomas como dolor en el pecho, en la boca del estómago, en la mandíbula y/o extremidades superiores, falta de aire, desmayos, palpitaciones o arritmias.

Oncología

“No importa en qué etapa estés, es fundamental que te comuniques con tu médico tratante para poder adecuar y seguir los controles. Recomendamos no suspender los tratamientos a menos que el médico lo indique”, aconsejó en un comunicado Patricia Gallardo, a cargo del Instituto Nacional del Cáncer (INC).

Por miedo a contagiarse covid-19, muchas personas evitan ir a los centros de salud.

Los números indican que muchos no están siguiendo esa sugerencia. Al comparar este año con el anterior, en el Hospital Británico las consultas vinculadas con oncología bajaron un 27% en el mes de mayo. Y el informe de Adecra-Cedim arroja que hubo un descenso de 16% en el número de sesiones de quimioterapia y terapia radiante durante el mes de abril en relación a abril de 2019.

Los oncólogos también advierten sobre la demora en la detección del cáncer. Por ejemplo, cada año se diagnostican en el país 13.000 casos de cáncer de colon. La combinación de pruebas de laboratorio con la colonoscopía permite un diagnóstico temprano y acceso a tratamiento precoz. La caída en la cantidad de endoscopías digestivas realizadas fue en abril de un 80% en relación al mismo mes de 2019, detalla el informe de Adecra-Cedim.

Respecto a la leucemia —que afecta a 3.000 argentinos por año— desde Fundaleu piden a los pacientes “no interrumpir el tratamiento que estén recibiendo, salvo que así lo determinen en diálogo con el médico”. Mientras que la Asociación Alma —que reúne a pacientes de esa enfermedad— describe dificultades para acceder a las medicaciones, demoras en las farmacias y atención reducida en obras sociales. “El impacto terapéutico de estas demoras puede ser significativo y tirar por la borda todo lo que se logró con la medicación”, dicen.

Los cirujanos plásticos también levantan la mano. “En nuestra especialidad, estamos viendo una notoria reducción en consultas sobre cirugías oncoplásticas, tanto dermatológicas (por cáncer de piel) como mamarias (por cáncer de mama)”, explica el doctor Jorge Pedro, miembro de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica, Estética y Reparadora (Sacper). El médico alerta: “el cáncer avanza, y luego la reconstrucción es mucho más difícil”.

Diabetes

La cantidad de pacientes atendidos en las áreas de endocrinología y diabetología bajó un 68%, concluyó una encuesta realizada por la consultora Fine Research a más de 5.000 médicos de países de Latinoamérica, incluida la Argentina.

En el mismo estudio, más de mil médicos argentinos estimaron que, en promedio, el 65% de sus pacientes con diabetes están consiguiendo mantener una adherencia adecuada al tratamiento a pesar de las circunstancias actuales. Dicho al revés, hay un 35% que no logra hacerlo.

“La postergación o descuido en el tratamiento puede tener consecuencias muy negativas en un amplio espectro de condiciones: diabetes, enfermedades reumáticas y autoinmunes y salud mental”, señalan desde Adecra-Cedim.

En la misma línea se expresaron desde la empresa de medicina prepaga Medicus. “Es fundamental no interrumpir los controles y la atención médica”, escribió en mayúsculas en un mensaje dirigido a sus afiliados con enfermedades crónicas.

Vacunas

“Nos encontramos en un contexto supercomplejo que requiere del aislamiento social preventivo y obligatorio. Pero es necesario que eso no signifique una disminución mayor de las coberturas de vacunación. Transitar para vacunarse es posible y es necesario. Tenemos que vacunar”, dijo Marina Pasinovich, de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación.

Analía Urueña, directora del Centro de Estudios para la Prevención y Control de Enfermedades Transmisibles de la Universidad Isalud, comentó que en la Argentina se observó una disminución de la demanda de vacunas en el contexto del aislamiento. Por eso, recuerda que es importante para las personas de cualquier edad aplicarse todas las vacunas del calendario nacional y hace especial foco en aquellas personas que deben aplicarse las vacunas para la gripe y la neumonía.

En los centros de vacunación están garantizadas las condiciones para evitar el contagio del nuevo coronavirus, asegura Ureña.

Ginecología y controles mamarios

Al comparar este año con el anterior, durante el mes de mayo en el Hospital Británico las consultas en ginecología bajaron un 71% y las de mastología, un 61%. En el Hospital Universitario Austral (HUA), el número de mamografías y de ecografías mamarias se redujo un 83% en abril. Mientras que en el área de ginecología de Halitus Instituto Médico las consultas bajaron “casi un 90%”.

¿Hay que hacer la mamografía anual en medio de la pandemia? Ignacio McLean, director del Centro Mamario del HUA, destaca la importancia de no retrasar los chequeos mamarios, incluso durante la cuarentena. “Realizar mamografía anual a partir de los 40 años ayuda a detectar el cáncer de mama en una etapa temprana y, así, poder salvar vidas”, explica.

¿Y qué pasa con el PAP? “En mujeres con controles normales previos se puede postergar un poco la fecha de control, siempre y cuando esté asintomática y según el juicio clínico del profesional que atiende. Si tuviera antecedentes de problemas en el cuello del útero, dependiendo de qué tipo de lesión presente la paciente, se diferirá o no el seguimiento y tratamiento. Esto debe ser establecido por el médico tratante”, responde la ginecóloga María Elisa Moltoni, de Halitus Instituto Médico.

Dermatología

“Las consultas en dermatología clínica disminuyeron un 85%, y dentro de este porcentaje se encuentran pacientes tanto en etapa de diagnóstico (estudios de laboratorio, imágenes, etc.) como ya diagnosticados”, explica Alberto Lavieri, coordinador del grupo de enfermedades autoinflamatorias y hidradenitis supurativa de la Sociedad Argentina de Dermatología (SAD).

Por la pandemia, se suspendió la campaña de detección de la hidradenitis supurativa (HS) que, desde 2016, se hace cada mes de junio. A través de esta iniciativa, más de 700 personas fueron diagnosticadas.

Contra viento y marea, la Asociación Argentina de Oncología Clínica (AAOC), la Liga Argentina de Lucha Contra el Cáncer (Lalcec) y Bristol Myers Squibb lanzaron la edición 2020 de la campaña para controlar los lunares. “La recomendación es no descuidar el chequeo con un especialista, sobre todo ante la presencia de un lunar con alguna anormalidad. La regla del ABCD (Asimetría, Bordes irregulares, Color, Diámetro) puede ayudar a distinguir un lunar normal de un melanoma”, sostienen.

Odontología

Cuando se declaró la cuarentena obligatoria, las prácticas odontológicas bajaron casi en un 95%, comentan desde la Confederación Odontológica de la República Argentina (CORA). Luego, en algunas provincias que no tienen casos de covid-19, la atención fue aumentando en forma progresiva. Ahora —a nivel nacional— están atendiendo un 30% de lo que hacían antes de la pandemia.

“Lo que estamos atendiendo hoy son urgencias”, explica Hugo Zamora, secretario general de la CORA. Aunque el concepto de “urgencia” tiene “bastante amplitud”, porque abarca desde un dolor o tener la cara hinchada, hasta casos más “sociales” como la caída de un diente.

“Es preferible no llegar a la extrema urgencia, sino llegar un poquito antes”, recomienda Zamora. Y pide a los pacientes que “vayan a atenderse tranquilos” porque los profesionales están preparados para brindar seguridad, ya que sus protocolos «son llevados al pie de la letra”.

Un pasillo del Hospital Evita, en Lanús. Los centros de salud tienen circuitos diferenciados para pacientes que se acercan por causas ajenas a la covid-19 (Guillermo Rodríguez Adami).

Otras especialidades

Fertilidad. Los pacientes de medicina reproductiva se vieron afectados al suspender o posponer sus tratamientos. Por eso, un estudio de la clínica IVI Buenos Aires —que incluyó encuestas a 390 pacientes— arrojó un aumento de la ansiedad y una afectación del estado emocional de esas personas.

Bancos de sangre. Desde la vigencia de la cuarentena, la cantidad de donantes de sangre se redujo un 80%, alertan el Sanatorio Finochietto y la Fundación Hemocentro. Pusieron en marcha una campaña, llamada “Salí solo una vez y ayuda a salvar vidas”. Aclaran que donar sangre es una de las actividades por las que sí está permitido salir del hogar.

Cuidados paliativos. Según la Asociación Argentina de Medicina y Cuidados (Aamycp), las medidas de aislamiento social han supuesto, en muchos casos, dificultades para el normal acceso de la población a servicios médicos esenciales, como los cuidados paliativos. Esas dificultades se suman a un contexto regional en el que menos del 10% de los pacientes que requieren cuidados paliativos los reciben, situación que también se vive en la Argentina.

Oftalmología. La Sociedad Argentina de Retina y Vitreo (SARYV) pide a las personas que están en tratamiento oftalmológico no lo abandonen durante la cuarentena. Quienes notan cambios abruptos en la agudeza visual o en la calidad de la visión (modificación en los colores o deformación de las imágenes) deben contactar en forma inmediata su oftalmólogo de cabecera o a un servicio de urgencia oftalmológica.

Traumatología. Los médicos de esta especialidad dicen que pocos consultan ante dolores cuello y columna (algo que se podría atender por videollamada) y que están aumentando los problemas de cadera en adultos mayores porque no caminan.

Para poder seguir atendiendo y brindar seguridad, la inmensa mayoría de los centros de salud toman medidas para proteger a los pacientes. “El 97% generó en su centro áreas diferenciadas para la atención de pacientes febriles y el 100% ha implementado barreras en los ingresos para detectar y dirigir febriles”, aseguran desde Adecra-Cedim.

Hay caso en lo que aún quienes formen parte de los grupos con más riesgo de consecuencias severas por la covid-19, como los mayores de 60 años, deben ir al médico. “Tienen que estar en contacto por teléfono o videollamada con su médico de cabecera. Si necesitan ir (al sanatorio) porque tienen un dolor agudo o cualquier sintomatología que les despierte preocupación o que no la hayan tenido nunca, deben tener en cuenta que el sanatorio estará dividido en dos entradas: una zona ‘infectada’ para las personas que tienen fiebre por cualquier otra y otra zona ‘desinfectada’. Hay carteles en las entradas”, explica Marcela Agostini, médica clínica de la Universidad Abierta Interamericana (UAI) de Rosario.

En todos los casos, al visitar un médico, se deben respetar las medidas de seguridad. Llevar tapabocas, lavarse las manos, usar alcohol en gel y mantener la distancia social.

LGP

Esta nota también se publicó en los portales en24.news, headtopics.com, eju.tv, msn.com, identidadcorrentina.com.ar, radiodogo.com

FUENTE: https://www.clarin.com/sociedad/efectos-colaterales-coronavirus-desatencion-enfermedades-podria-dejar-6-000-muertos_0_R231Z5QuW.html

Vanesa López

Adecra